lunes, 19 de noviembre de 2012

“En Cristo encontré la victoria”


 Armando Richard Alarcón León nació en el distrito de Breña y es el tercero de siete hermanos.
Desde muy pequeño vivió el maltrato  que le propinaba su padre a su madre, sin pensar en las consecuencias que este tipo de acciones le traería a sus hijos.
Fue el mejor de los alumnos en la escuela, pero la separación de sus padres lo marcó mucho y comenzó a refugiarse en los amigos de mal vivir.
Así fue que se dedicó a probar drogas como la marihuana, el alcohol y otros vicios. Su soledad lo envolvía cada vez más, él no sabía qué hacer con su vida, había perdido todo el interés por él mismo.
Tan profunda fue la caída que tuvo que sólo iba a la escuela a robar y a drogarse. Lamentablemente, sus hermanos siguieron sus pasos.
El boxeo llegó a su vida como una solución para salir de las drogas, creyendo con todo su corazón que eso lo cambiaría.
Pero en el mundo del deporte conoció a muchas personas de su misma condición. Su vida empeoró más y más durante tres años continuos. El boxeo lo llevó a ser una persona impulsiva y violenta. Con solo 17 años poco a poco dejó el el gimnasio para dedicarse de lleno a la delincuencia y a las drogas.
Con una banda comenzaron a asaltar taxis y venderlos por partes en Tacora (un lugar peligroso de Lima). Inclusive, llegó a extorsionar a personas para obtener más dinero.
A pesar de la muerte de su padre continuó con sus malas juntas. Encontró algunos trabajos pero no duraba en ninguno.
En 1993 cae preso por tenencia de arma de fuego y asalto  en el penal San Juan de Lurigancho. Al salir de la cárcel volvió a caer en el robo y las drogas. Su madre nunca se cansó de corregirlo a pesar de que ya era un adulto.
La ceguera espiritual en la que vivía no le permitía ver el esfuerzo que su progenitora hacía por él, hasta que dos días antes de navidad, en el año 95, vuelve a caer preso y llega nuevamente al penal.
Continuó con el consumo de drogas dentro del penal, y fue allí donde se enfermó de Tuberculosis. Su madre era la única que lo visitaba y le contaba llorando que sus hermanos menores se estaban perdiendo también en el consumo de alcohol y drogas.
Tras algunos meses sufrió de un colapso pulmonar en prisión, pero no le importaba nada, él seguía en las drogas, ya pesaba menos de 50 kilos y uno de sus pulmones quedó inutilizado.
En esa condición dejó el penal. Al salir de la cárcel se dedicó a robar cerca de su barrio. Esto, junto al consumo de drogas y alcohol, lo acercaban cada vez más a una muerte segura.
Nació de nuevo
Para él su vida para ya no valía nada. Fue en esa situación que clamó al cielo y le dijo a Dios: “Señor haz lo que sea para que yo cambie”. Ese día la policía lo atrapó y lo llevaron otra vez a prisión. Ahí encontró a un amigo, pero lo notó distinto, algo había cambiado en esa persona  con quien se drogaba años atrás.
Su amigo tenía otro aspecto, se veía muy cambiado y con paz. El joven lo invitó a un servicio cristiano dentro del penal. Al principió se rehusó a asistir, pero en el fondo de su ser esperaba que ir al templo lo alejará de muchos problemas y finalmente aceptó.
Una mañana al despertar ya no podía levantarse, ni respirar y comenzó a sentir que su alma salía de su cuerpo. Estuvo con esa sensación durante tres días. Convaleciente fue al templo donde se entregó al Señor. Al levantarse entre lágrimas del altar sintió que ya no era igual. el Todopoderoso hizo algo extraordinario en su vida.
Al poco tiempo, Dios le abrió las puertas del penal para salir absuelto y los médicos notaron que el funcionamiento de su sistema respiratorio había mejorado milagrosamente.
Lo primero que hizo fue contarles a sus hermanos lo que Dios había hecho en su vida y ellos empezaron a llegar a los pies de Jesucristo.
Armando actualmente es un miembro activo de la iglesia del Movimiento Misionero Mundial ubicada en Quilca (Lima) y trabaja a tiempo completo en la obra de Dios.

Fuente: Movimiento Misinero Mundial

¿De dónde vino Dios? ¿Qué estaba haciendo Él antes que creara el universo?


 ¿De dónde vino Dios? Estas preguntas suponen que todo, incluso Dios, está sujeto a las limitaciones del tiempo y espacio, como lo está el hombre; que no hay nada fuera del tiempo y el espacio, una suposición que la comunidad científica ha puesto en duda y ha descartado desde la teoría de la relatividad de Alberto Einstein.
Einstein demostró que el tiempo en realidad se puede alterar, desacelerar, acelerar, cuando los objetos comienzan a viajar a velocidades muy altas. Esto sugeriría que el concepto común de que todas las cosas se originan y funcionan dentro del contexto de un tiempo y espacios fijos, que nada existe fuera del tiempo y el espacio, no es correcto por necesidad.
 
Aunque no se puede entender completamente, los hechos facilitan la aceptación de la enseñanza bíblica de que Dios existe fuera del tiempo y el espacio como los conocemos (Salmos 90:4; Colosenses 1:17; 2 Pedro 3:8). La aceptación de que Dios existe fuera del tiempo y el espacio como lo conocemos, deja sin sentido cualquier pregunta sobre su origen y sobre lo que Él estaba haciendo antes que creara lo que conocemos como el universo.
 
Estas preguntas podrían ser legítimas si Dios estuviera sujeto al tiempo y al espacio, pero no lo está. La Biblia enseña que Dios no está sujeto al tiempo y al espacio, y que Él no ha querido revelarnos (según nuestra perspectiva) todo lo que ocurrió antes que creara el universo.
  
Fuente: Movimiento Misionero Mundial

sábado, 17 de noviembre de 2012

“Nada supera al amor de Dios”

 Ángel Osorio desde pequeño tuvo que vivir los continuos golpes que le propiciaba su padre a su madre. Esto junto a la enfermedad cardiaca de su progenitora y el sufrimiento de sus hermanitos lo sumergían en una gran tristeza.
Con el paso del tiempo Ángel decidió dejar su natal Cerro de Pasco para viajar a Lima en busca de un futuro mejor.
Es así que a los catorce años el joven Ángel inmediatamente encontró un trabajo como ayudante de mecánica automotriz, descubriendo que tenía gran potencial para esta labor.
Su hermana Rebeca quiso de todas formas de introducirlo a la Marina, pero las amistades hicieron que se olvidara de los estudios y sintiera atracción por las fiestas y las salidas.
Aún siendo menor de edad ya contaba con un taller de mecánica a su cargo. Pero junto al dinero empezó a adquirir malos hábitos, empezó a concurrir a clubes nocturnos donde conoció a mujeres, a ingerir licor durante todos los días de la semana. Posteriormente, regresaba a casa muchas veces sin zapatos y sin dinero para almorzar.
Malas amistades
Sin embargo, sus exquisiteces lo tentaron a acudir a lugares más costosos. Y ante la falta de dinero, sus propios amigos lo introdujeron al camino de la delincuencia.
En el primer atraco se llevaron 12 mil intis, que repartieron entre cuatro y todo ello se esfumó en una noche de diversión sin importar que para a su víctima probablemente le quitaron los ingresos de todo un día de trabajo.
Quienes lo conocían le pusieron el apelativo de “El Infeliz”, porque aparentemente su vida ya no tenía sentido.
“Experimente siempre un gran vacío por no tener nada en el bolsillo ya que gastaba todo en vicios a pesar de ser un próspero empresario”, cuenta Ángel.
Sus clientes al verlo siempre tomando comenzaron a irse, y él a quedarse sin empleo.  
Una tarde, llegó un cliente diferente, uno que dejó su Biblia en la guantera del auto, y el joven Ángel al darse cuenta de este libro le preguntó de qué iglesia provenía.
El cristiano le predicó diciéndole que sólo Cristo podría cambiar su vida y lo podría hacer feliz.  Al escuchar esto, él abrió su corazón y aceptó la invitación que le hizo el hermano para ir al templo.
En ese entonces ya se había enamorado de una joven llamada Esmirna, con quien tenía continuas discusiones y malos entendidos.
Justo antes de ir al templo un grupo de amigos llegó  a su taller para tomar licor con él. En ese instante llegó Esmirna y le dijo: “Ángel, tú has aceptado ir a una iglesia y ¿Cómo vas a ir mareado a una iglesia? No puedes tomar”.
Al oír esas palabras Ángel dejó la botella de cerveza y junto a Esmirna fueron al templo donde los invitaron.
Esa noche Dios habló a sus vidas y los cambió, rompiendo las cadenas de los vicios que los ataban a las cosas del mundo y cambiando sus vidas para siempre.
Hoy, ya unidos en matrimonio, sirven a Dios y son verdaderamente felices. Tienen a cargo una congregación en la provincia constitucional del Callao donde trabajan a tiempo completo para Dios.

Fuente: Movimiento Misionero Mundial

El Camino de Dios


 ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? A él le enseñaré el camino que ha de escoger.” Salmo 25:12 (RVR)
Una pregunta retórica es una consulta que se hace sin esperar una respuesta. Es como quien habla al viento, o consigo mismo. Tal vez nunca hiciste una pregunta de esta naturaleza, o tal vez sí. En estos días que vivimos tan apurados por todo, por lo general no cuestionamos nada, y seguimos con la rutina cotidiana repitiendo conductas.
Pero en algunos momentos críticos de la vida, algunos cuestionamos lo que sucede y usamos este cuestionamiento de la pregunta retórica. No se usa para temas comunes o triviales, sino para asuntos importantes. Por eso cuando Dios hace una pregunta retórica, su preocupación es superlativa.
¿Qué duda puede tener Dios? Él sabe todo, es el creador de todo, vive en un continuo presente, conoce todos los pensamientos y las acciones de cada uno de los seres humanos. Sustenta el accionar de los astros y define los ciclos biológicos de cada animal. ¿Algo se le puede escapar? No. Definitivamente no.
Pero Dios usa este recurso lingüístico, para mostrar su preocupación en un tema. Le inquieta a Dios, desde los tiempos del salmista hasta hoy, que las personas le tema. No que le tengan miedo, por ser castigador o malo; sino que lo respeten por lo que Es. El temor a Dios es la reverencia o veneración que un Ser Superior debe generar en seres inferiores.
Pero el hombre no se hace cargo. Cada vez que elegimos pecar, ofendemos a Dios y nos reímos de su santidad. No nos importan sus mandamientos, y demostramos que no lo respetamos. Esto que suena tan violento en una frase, es el accionar cotidiano tuyo y mío. ¡Terrible error de criaturas mortales que nos creemos con el derecho de faltarle el respeto al Ser Superior!
Por eso Dios se pregunta, ¿Quién me teme? ¿Quién me respeta? Y agrega con seguridad: A ese le voy a mostrar un camino para transitar. Mis mejores pasos son para aquellos que me obedecen, mis mejores caminos son para aquellos que me respetan. Tal vez no sean caminos divertidos, pero son caminos santos. Y su final es glorioso.
¿Podrías responderle a Dios hoy: Yo te temo y te respeto? ¿Podrías pararte de decirlo fuerte y claro entre tu grupo de amigos o en tu muro de Facebook? Es tiempo de cambiar.

REFLEXIÓN – Sigue el mejor camino, temé a Dios.

viernes, 16 de noviembre de 2012

“Descubrí que solo Dios puede darnos el verdadero éxito”

 Juan Carlos Pérez  nació en Chimbote y desde muy pequeño sintió el llamado para servir a Dios. Inclusive, llegó a ser acólito y deseaba ingresar a un seminario.
Sus padres siempre se preocuparon por brindarle una buena educación y el, junto a su hermano gemelo, se esforzaron mucho por dar todo de sí mismos.
A pesar de que la economía familiar comenzó a menguar, su padre hizo todo lo posible para hacer terminar a sus hijos la universidad y lo logró.
Juan Carlos tenía 16 años cuando tuvo que afrontar la muerte de su progenitor, un suceso que marcó profundamente su vida.
Ante esta adversidad y con el afán de seguir adelante, su hermano viajó a Argentina y el joven Juan Carlos quedó a cargo  de la empresa familiar.
Luego de un tiempo, obtuvo una beca para estudiar en EEUU, pero una fuerte crisis que azotó al mencionado país lo obligó a retornar al Perú.
Juan Carlos empezó a  comportarse altivamente y no le gustaba escuchar los consejos de los demás, comenzó a sentir que en su vida le faltaba  algo, pero no entendía qué.  Se sentía lleno de complejos y debilidades.
Un día tuvo un sueño de parte de Dios, quien le  mostró una iglesia y a él dentro de ella. Luego de este mensaje sintió que debía servirle a Cristo de todo corazón.
Al poco tiempo, una familia amiga lo invitó  a participar de un servicio cristiano al cual asistió.
Su sorpresa fue grande cuando al ingresar a esa iglesia en Chimbote era la misma que Dios le mostró en su sueño y al observar al predicador, era el mismo que en el sueño hablaba de la misericordia y salvación que solo hay en Cristo Jesús.
Tras el servicio salió distinto, comenzó a creer que Dios tenía algo preparado para él, que el mismo Dios lo había traído. El amor de los hermanos y la paz que se sentía lo ayudaron a compenetrarse con la congregación y a escudriñar las escrituras.
Su familia, muy católica, no entendía la actitud de Juan Carlos, su madre fue a consultar acompañada de una hermana suya a una adivina, intentando saber por qué su hijo tomó la decisión de ir a una iglesia evangélica.
Pero la bruja no pudo  descifrar que le pasaba a Juan Carlos. Dios enmudeció su boca y no le permitió hablar, sólo logro decir que no podía encontrar nada  acerca de aquel muchacho, él estaba cubierto por un poder más fuerte del que ella tenía.
Desde ese entonces, Juan Carlos fue respetado por su familia, quienes no entendían bien que poder lo protegía.
El trabajo de construcción heredado por  su padre iba viento en popa. Sin embargo, las comidas y las reuniones con sus amistades lo hacían sentir cada vez más incómodo. 
Cierto día, decidió romper con todo y buscar otro trabajo que no lo alejara de las cosas de Dios, confiando en Su Palabra que dice: “No hay justo desamparado ni su simiente que mendigue pan”.
Por su fe,   Dios le demostró que en Él no hay nada imposible, permitiéndole introducirse en el mundo de las comunicaciones y estudiar administración en la universidad.
Para Dios no hay nada imposible
Al poco tiempo, surgió la posibilidad de que él pueda manejar algunos equipos de televisión por cable que adquirió su centro de estudios, es así que envió una carta a las autoridades universitarias, logrando acceder a los equipos y pudo adquirir la empresa.
Sin embargo, con el paso del tiempo, una denuncia contra la compañía, por un millón de dólares, lo hizo sumirse en una profunda preocupación y empezó a buscar más a Dios.
Durante los seis meses que duró el juicio Juan Carlos decidió romper de una manera definitiva con todo, entendiendo que Dios lo estaba llamando, que quería servirle.
Juan Carlos que tuvo que viajar a Lima para resolver los papeles de la denuncia, conversó con el abogado que llevaba el caso a quien le contó su testimonio y le habló del poder de Dios.
Ante su relato, el abogado quedó sorprendido del cambio que puede hacer Dios en las personas y le dijo que sólo mandara  un escrito en el que reconociera la falta que había cometido.
Tras algunas semanas se declaró improcedente la denuncia. Juan Carlos solo pudo llorar y agradecerle una vez más a Dios por su infinita misericordia.
Cuando quiso estudiar otra carrera universitaria todas las puertas se cerraron y ya no pudo luchar contra quien lo estaba llamando como pastor.
Actualmente, la  mano de Dios sigue manifestando en su vida.  Hoy, el pastor Juan Carlos Pérez y su esposa Ángela están a cargo de la iglesia del Movimiento Misionero Mundial en San Borja.

Fuente: Movimiento Misionero Mundial

Reflexiones - La mentira descubierta


Yo tenía 16 años y estaba viviendo con mis padres en el instituto que mi abuelo había fundado en las afueras, a 18 millas de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar.
Estábamos bien en el interior del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos hermanas y a mí, siempre nos entusiasmaba el poder ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine.
Un día mi padre me pidió que le llevara a la ciudad para asistir una conferencia que duraba el día entero y yo aproveché esa oportunidad.
Como iba a la ciudad mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba y como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes, como llevar el auto al taller.
Cuando me despedí de mi padre él me dijo: Nos vemos aquí a las 5 p.m. y volvemos a la casa juntos.
Después de completar muy rápidamente todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano. Me concentré tanto en la película, una película doble de John Wayne, que me olvidé del tiempo.
Eran las 5:30 p. m. cuando me acordé. Corrí al taller, conseguí el auto y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6 p.m.
Él me preguntó con ansiedad:
  - ¿Por qué llegas tarde?
Me sentía mal por eso y no le podía decir que estaba viendo una película de John Wayne; entonces le dije que el auto no estaba listo y tuve que esperar... esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller.
  - Algo no anda bien en la manera como te he criado puesto que no te he dado la confianza de decirme la verdad. Voy a reflexionar que es lo que hice mal contigo. Voy a caminar las 18 millas a la casa y a pensar sobre esto.
Así que vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar hasta la casa por caminos que no estaban ni pavimentados ni alumbrados. No lo podía dejar solo... así que yo conduje el auto 5 horas y media detrás de él... viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho.
Decidí desde ahí que nunca más iba a mentir. Muchas veces me acuerdo de este episodio y pienso... Si me hubiese castigado de la manera como nosotros castigamos a nuestros hijos ¿hubiese aprendido la lección?
¡No lo creo! Hubiese sufrido el castigo y hubiese seguido haciendo lo mismo. Pero esta acción de no violencia fue tan fuerte que la tengo impresa en la memoria como si fuera ayer.
¡Éste es el poder de la vida sin violencia!
“Lo peor es educar por métodos basados en el temor, la fuerza, la autoridad, porque se destruye la sinceridad y la confianza, y sólo se consigue una falsa sumisión”  -Albert Einstein-
Dr. Arun Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi

Fuente: Reflexiones para el alma

miércoles, 14 de noviembre de 2012

“Mi Padre Celestial nunca me abandonó”

 Carmen Azabache, parecía tenerlo todo. Sin embargo, nunca pudo entender porque su padre abandonó a su familia cuando ella recién era una niña.
Frente a sus amistades siempre esbozaba una sonrisa y aparente felicidad, pero al llegar a  casa  comenzaba a llorar a solas en su dormitorio anhelando la presencia de la figura paterna.
El día del padre  y de la madre no eran festejadas en su hogar. Su padre lejos y su progenitora con la responsabilidad de  sostener a siete hijos trabajando durante todo el día no permitía que esos días sean de fiesta.   
Para evitar los comentarios en clase, Carmen siempre inventaba  una historia. “Mi padre tiene mucho trabajo y está viajando y a veces me trae lindas cosas”, le contaba a sus amigas para evitar preguntas incómodas.
Pasaba el tiempo ensayando danzas típicas en la escuela, intentando decorar la soledad que la rodeaba y la tristeza que embargaba su ser.
“Quería sentirme importante  y que ocupaba un buen lugar ante la mirada de todos”, nos cuenta Carmen. 
Pero su madre, de familia conservadora, rechazaba que su hija se exhiba públicamente bailando.
Ya en la juventud las amistades la inducían a la diversión, pero siempre cuidaba su reputación y evitaba los escándalos.
“Todos creían que ella, la última de los hermanos, los iba a sacar adelante, por lo tranquila y estudiosa que era”, relata su madre.
Sin embargo, muy pronto una noticia sorprendería a la familia Azabache. La joven Carmen había salido embarazada producto de una relación que su madre nunca había aprobado.
La gestación se confirmó tras el análisis médico que se realizó para ingresar a la escuela de la Policía Nacional del Perú.
Su madre, quien fue la primera en enterarse de su embarazo, no lo podía creer, su pequeña hija en quien había puesto todas sus esperanzas estaba con tres meses de embarazo.
Al enterarse de la situación, su familia quedó muy decepcionada. Carmen intento suicidarse tras entrar en una profunda depresión.
Hasta el momento de su alumbramiento decidió no salir a la calle porque tenía mucha vergüenza que sus vecinos y amigos la vean en esa condición.
Al nacer su bebe, su hermano  le aconsejó que se casará. Pero el padre de la criatura nunca lo aceptó, siendo el punto para una definitiva separación.
Cambio de vida
La salvación  llegó a su vida  gracias a la emisora  que sintonizaba su hermana, quien dio aviso a su familia sobre un grupo de pastores cristianos que no cobraban por orar y se oían realmente como siervos de Dios. 
Su hermana mayor tenía un problema migratorio; y sin esperar más la familia decidió asistir a la iglesia del Movimiento Misionero Mundial para que oren por ella.
Luego de un tiempo, su hermana, quien ya se había entregado al Señor, la invito a que asistiera a la iglesia diciéndole que tenía que disponer su corazón para que Dios la pueda ayudar en cualquier situación en la que se encuentre.
Carmen decidió asistir nuevamente al templo. “Ese día Dios utilizó al predicador para hablar a mi vida, parecía que alguien le había contado toda mi vida al pastor. Entre lágrimas  y quebranto dio su paso de fe y me entregue a Jesucristo donde le prometí a Dios nunca fallarle”, detalla nuestra hermana.
Luego de constantes dolencias, se realizó un examen médico creyendo que con unas pastillas  se resolvería todo. Sin embargo, la doctora le dijo: “Usted tiene cáncer a los huesos y no hay remedio, sino calmantes para eso”.
Su madre comenzó a desesperarse y encontrar la manera cómo conseguir el dinero para su tratamiento y las medicinas.  Pero la fe de Carmen la hizo decir: “Dios puede hacer algo mamá”.
Y es así que durante una masiva actividad esperó un milagro de parte de Dios. Todos los días Carmen clamaba por su bendición, por su sanidad.
Al pasar los días parecía que no sucedía nada, pero decidió mantener su fe hasta el final.  El último día de reuniones el Señor le dio la mejor de las experiencias.
“Al estar en el altar pidiéndole a Dios por mi sanidad y creyendo que él podía hacer algo, una hermosa luz me iluminó, sentí que esa luz desvanecía todo el dolor en mis huesos”, cuenta Carmen.
En ese momento Dios le añadió algo más, el bautizo del Espíritu Santo, el poder de Dios se había manifestado a su vida por su fe.
Actualmente Carmen labora en la Red cristiana Bethel, vive sana y confiada en que el Todopoderoso la acompaña día a día a ella y a su hijo.

Fuente: Movimiento Misionero mundial


Reflexiones – Dios es Sencillo y Nosotros Complicados

La vida en realidad es sencilla pero nosotros la complicamos. Nos gustan las cosas complejas. Dios en sencillo en todas sus enseñanzas. La religión las complica.
Leí que si un abogado hubiera escrito solamente esta frase del Padre Nuestro: «El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy», se leería así:
«Con los debidos respetos, solicitamos y pedimos que, debido a que es necesario hacer una provisión adecuada, en este día y fecha arriba escritos, para satisfacer las necesidades nutricionales de los peticionarios, y para organizar los métodos de almacenamiento y distribución, como se juzgue conveniente y necesario, así como apropiado para asegurar la recepción por y para dichos peticionarios de tal cantidad de productos (llámese pan) se nos conceda la cantidad suficiente de estos productos».

 Gracias a Dios que él en su bondad ha hecho la vida cristiana sencilla. Ya tomaste lo sencillo de Dios y lo hiciste parte de tu vida?
Si no. Pruébelo hoy.
Que bueno es saber que el Creador de todo lo que existe no se ha colocado lejos de nosotros o ha colocado barreras para que lo alcancemos, sino que aún un niño en su sencillez lo puede tocar por medio de la oración.
Lo has alcanzado hoy? Deten ahora lo que haces y dile algo en oración y en forma sencilla le hablas y él en forma sencilla se responde.
Que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo haga en este lugar. 1 Reyes 8:29
Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. 1 Reyes 9:29
Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice el Señor, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa del Señor. 2 Reyes 20:5.

martes, 13 de noviembre de 2012

“Solo en Cristo hay victoria”

 José Luís Sánchez,  el mayor de tres hermanos, fue un niño que desde los seis años comenzó a sentir una atracción por personas de su propio sexo, debido a que una noche al estar en el bar de su padre encontró una revista pornográfica y luego de verla sintió que algo muy extraño se apoderaba de él.
En el colegio siempre se mostraba con  excelentes calificaciones, con una buena actitud para encontrar amistades. Pero también tenía una doble personalidad, en el día era ejemplar pero llegada la noche era poco decorosa.
Mientras su padre atendía en el bar y su madre estaba con amistades, el pasaba el tiempo con un grupo de jóvenes que solo lo ayudaban a acercarse cada vez más hacia el abismo. 
Aún en su juventud creyó que  las enfermedades venéreas no eran para él y así continúo su vida llegando a vestirse de mujer.
Inclusive su madre tenía que salir a buscarlo algunas noches y en una oportunidad  al encontrarlo en la calle, desesperada lo golpeó delante de la gente. A solo unos minutos de este suceso un auto se detuvo delante de él y así comenzó a prostituirse.
Incursión en las drogas
Un pecado lleva a otro. Empezó oliendo terokal y terminó consumiendo cocaína, le gustaba andar con  mujeres, no con homosexuales porque hacían mucho escándalo.  
En el día vestía y actuaba como un varón e inclusive salía a trabajar como tal.  La empresa textil en la que laboraba rendía muy buenas cuentas de él; llegaba temprano, era responsable y hacía horas extras. Pero nadie sabía la gran tristeza que llevaba dentro de su corazón.
Luchaba con sus propias fuerzas para vencer su inclinación sexual, durmiendo temprano para no despertar sino hasta el día siguiente. Sin embargo, algo hacía que se levante y al mirarse al espejo se pintaba, se colocaba ropa de mujer y salía nuevamente a las calles.
Una tarde  al regresar a  casa  y discutir con su madre, quien ya no lo dejaría salir por los constantes escándalos que realizaba, decidió quitarse la vida y se lanzó del cerro cayendo sobre unos fierros retorcidos y clavos.
Inmediatamente el dueño de la casa quien tras sentir el ruido de la  caída  fue a auxiliarlo, pero él solo respondía: “Suéltame, suéltame, no me toques”. Luego se levantó y se fue sangrando.  
Tras esta circunstancia, Jesucristo llega a su hogar por medio de su madre. Ella había conocido a Cristo, y oraba constantemente por su hijo.
Al pasar el tiempo su madre le dijo: “Ya no puedo ser cómplice de tu pecado”.  Es así que José Luís decidió irse de casa por cuatro años.
Una noche sintió que del cielo bajaba algo y se introdujo en su corazón, desde ese momento sintió un gran rechazo por la vida que llevaba.
A pesar de esto, José Luis culpaba incansablemente a Dios por la vida que llevaba, creyó que Él lo había hecho así.  
Al poco tiempo, una llamada telefónica preocupó a su madre, le informaron que su hijo estaba totalmente ebrio y un grupo de jóvenes lo quería asaltar. Su madre llegó al lugar de los hechos y de inmediato lo trajo de vuelta a casa.  
El toque del Altísimo
José aún no percibía el amor que Dios y su madre sentían por él. Al regresar de una borrachera escuchó cómo oraba su madre diciendo: “Señor, yo no sé donde esta mi hijo,  pero tu si sabes donde está, y tu lo vas a cuidar Señor porque tú has prometido que lo vas a salvar”.
Mientras escuchaba las palabras de su madre una voz le decía: “Mira como está tu familia  no sirves, mátate, eres un inútil”.
Al escuchar esto entró corriendo a la cocina, tomo un sobre de veneno y un vaso de agua, los mezcló en su cuarto y tomó el mortal brebaje.
El efecto se produjo al instante, José cayó al suelo y comenzó agonizar. Su madre al darse cuenta comenzó a decirle: “Que has hecho, si te mueres en esa condición no sabes a dónde vas a ir pídele perdón a Dios,  y comenzó a clamar por su hijo fervientemente”. 
Al instante dejó de convulsionar y expulsó todo el veneno. La misericordia de Dios había llegado a su vida.
Al día siguiente, con el cuerpo adolorido, recibió la visita de un amigo quien lo animó a salir a la calle pasear para poder despejarse un poco. 
Al encontrarse en la calle comenzó a escuchar a lo lejos una canción que lo envolvió por completo, al acercarse hasta el lugar de donde se emitía la música se dio cuenta que era una melodía cristiana. 
Por dos días escucho esa canción sintiendo una gran paz en su alma y al tercero cayó de rodillas diciéndole a Dios: “Señor si tú eres real, si tú existes como me habla mi madre ayúdame. Mira como estoy viviendo yo también te necesito ayúdame”. En ese momento su primo que era cristiano tocó la puerta de su habitación y lo invitó a la iglesia.
 Esa misma noche, José Luís recibió a Cristo en su corazón. El Todopoderoso hizo inmediatamente la obra en su vida, porque al abrir sus ojos, el mismo se dio cuenta que ya no era el drogadicto, el homosexual, el alcohólico ni el ladrón que fue en el pasado. Cristo había llegado a su vida para siempre.

Fuente: Movimiento, Misionero, Mundial.

Reflexiones – Disfrutar de la vida



Un hombre rico y emprendedor se horrorizó cuando vio a un pescador tranquilamente recostado junto a sus barca contemplando el mar y fumando apaciblemente su pipa después de haber vendido el pescado.
-Por qué ? no has salido a pescar? le preguntó el hombre emprendedor.
-Porque ya he pescado bastante por hoy..¡ -respondió el apacible pescador.
-Por qué? no pescas más de lo que necesitas?
-Insistió el industrial.
-Y qué iba a hacer con ello? -preguntó a su vez el pescador.
 -Ganarías más dinero. Fue la respuesta. podrías poner un motor nuevo que haría más potente a tu barca.
Y podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que sacarías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas. Y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico y poderoso como yo.
-Y que haría entonces? -preguntó de nuevo el pescador.
-Podrías sentarte y disfrutar de la vida respondió el hombre emprendedor.
-Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento? -respondió sonriendo el apacible pescador.
¡eso es precisamente lo que hago!
Contentarse con la vida que Dios nos ha concedido es disfrutar la mayor de las riquezas.
I Timoteo 6:6
Un hombre, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Reflexiones – Disfruta Tu Café


 Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor.
Pronto la charla devino en quejas acerca del interminable ‘stress’ que les producía el trabajo y la vida en general.
El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más selecta: de porcelana, plástico, vidrio, cristal -unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas…
Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado.
Cuando lo hubieron hecho, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo:
 Sé habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo.
Esa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al “stress.”
Continuó: “Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos”.
Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores. Después se pusieron a mirar las tazas de los demás.
Ahora piensen en esto: La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc. son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café.
¡Disfruten su café! La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que hace lo mejor con lo que tiene; así pues, recuérdenlo:
* Vivan de manera sencilla.
* Tengan paz.
* Amen y actúen generosamente.
* Sean solidarios y solícitos.
* Hablen con amabilidad.
El resto déjenselo a Dios. y recuerden que: la persona más rica no es la que tiene más sino la que necesita menos …..
DISFRUTA TU CAFÉ………..
“Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” Filipenses 4:6

Reflexiones - Disfruta Tu Café




Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor.
Pronto la charla devino en quejas acerca del interminable ‘stress’ que les producía el trabajo y la vida en general.
El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más selecta: de porcelana, plástico, vidrio, cristal -unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas…
Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado.
Cuando lo hubieron hecho, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo:
 Sé habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo.
Esa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al “stress.”
Continuó: “Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos”.
Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores. Después se pusieron a mirar las tazas de los demás.
Ahora piensen en esto: La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc. son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café.
¡Disfruten su café! La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que hace lo mejor con lo que tiene; así pues, recuérdenlo:
* Vivan de manera sencilla.
* Tengan paz.
* Amen y actúen generosamente.
* Sean solidarios y solícitos.
* Hablen con amabilidad.
El resto déjenselo a Dios. y recuerden que: la persona más rica no es la que tiene más sino la que necesita menos …..
DISFRUTA TU CAFÉ………..
“Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” Filipenses 4:6

sábado, 10 de noviembre de 2012

“Ahora tengo mi mirada fija en Cristo”

Pescador desde muy niño, Efraín Zúñiga nació y vivió la mayor parte de su vida en el departamento de Ancash (Chimbote) llegando a ser un experto pescador.
Fueron muchas las denominaciones a las que asistió, tratando de encontrar una verdadera paz y verdad, sin darse que solo en Jesucristo y en su Palabra encontraría el descanso espiritual que tanta anhelaba.
Ya en edad adulta se casó y llegó a tener cuatro hijos. Su familia se mudó al departamento de Lima. Mientras tanto, Efraín, amante de la pesca, continuó trabajando muchos puertos porque su gran experiencia le permitió abrirse puertas y superarse económicamente.
En medio de la bonanza, una llamada  telefónica entristeció profundamente su corazón, era su esposa quien le anunciaba que el pastor de la iglesia donde asistían había caído en adulterio. 
Muy decepcionado prohibió a su familia asistir otra vez a esa iglesia y comenzó en la gran búsqueda de una nueva denominación a dónde congregar.
Efraín amaba a Dios, y para no dañar a su familia comenzó a realizar pequeños servicios en casa, alimentándose el mismo con la palabra de Dios por cinco meses.
Para ello, su hermano José Zúñiga había escuchado por un emisora cristiana  a un predicador llamado Rodolfo González  Cruz. José nunca había escuchado una predica igual, era diferente y de inmediato llamó a su hermano Efraín para decirle  que había un pastor que predicaba conforme a la Biblia, como a él le gustaba.
La invitación llegó a Efraín, quien animado por su hermano no dudo en asistir con toda su familia.  En su primera visita se dio cuenta de la mala condición en la que vivía y sin resistirse a Dios pasó al altar y se reconcilió con el Señor.
En el altar sintió la mano del pastor sobre su cabeza que oraba por él, y a su vez la presencia de Dios que hacía la obra en su vida. Una  experiencia inolvidable, la misma que le sirve para mantenerse hasta el día de hoy.
Luchó duramente con el Señor por que  no quería dejar la pesca, pero Dios lo estaba llamando para un baluarte de su obra, en donde hasta el día de hoy labora incansablemente.

Fuente: Movimiento Misionero Mundial

En el viaje de la vida, Obedece la dirección de Dios

 ¿Cómo crear caos? Quitando una señal de Pare en la carretera. No estoy recomendando esto como broma. Sin embargo, cuando nuestra universidad decidió convertir un Pare triple en un Pare doble, algunos conductores lo consideraron una broma cruel y no les hizo gracia.
Durante varios días después, acercarse a la intersección era como una aventura. Los conductores que todavía tenían que observar la señal de Pare asumían que el tráfico que venía en dirección contraria también lo hacía, y al menos una vez tuve que girar bruscamente para evitar a un automovilista desinformado que esperaba que yo me detuviera.
A medida que el semestre avanzaba, todos se acostumbraron al nuevo sistema. Pero fue divertido ver los mismos problemas el día de la graduación, cuando padres y alumnos desinformados regresaron, y el caos siguió.
En los días anteriores a los automóviles (y a las señales de Pare que desaparecen), las personas enfrentaban sus propios peligros en la carretera. Éstos podían ser tan simples como piedras con las que tropezaban, o tan aterradores como elevadas salientes, o tan peligrosos como los asaltantes. Orar a Dios por seguridad en los viajes era un asunto serio.
Asimismo, cuando comparaban la vida con un viaje, otra vez pensaban en la variedad de peligros que enfrentaban, no en la velocidad ni en la comodidad. Oraban para que Dios los guiara haciendo su camino derecho, estable, y por encima de todo, seguro.
Yo también veo peligros cuando veo mi vida. Muchos viajeros por allí ignoran las señales de tránsito morales. Si no tengo cuidado podría quedar atrapado en sus destrozos. Una vuelta equivocada odría lanzarme por algún precipicio empinado.
¿Espero que Dios intervenga de manera sobrenatural, enderezando las curvas como en un comercial de llantas? No. Necesito obedecer sus señales de tránsito. Podría ser que otros en mi camino no siempre hagan lo mismo, pero conducir estando alerta y con sabiduría me ayudará a evitarlos.
Al conducir tu automóvil, obedece todas las señales de Pare, al menos aquellas que realmente se encuentran allí. En el viaje de la vida, obedece la dirección de Dios, según se detalla en su Palabra .¡Y que tengas un viaje seguro! 

Fuente: Reflexiones-Noticias Cristianas

viernes, 9 de noviembre de 2012

“Cristo me dio el hogar que siempre soñé”

 Julio Sánchez vivió su infancia en la ciudad de Chiclayo. Desde muy chico comenzó  a  trabajar  junto a su madre y sus hermanos. Sin embargo, la falta de su padre dejó un dolor en desde pequeño en su corazón.
Esta situación afectó su edad escolar, mientras que muchos  niños  eran recogidos de la escuela por sus padres, él tenía que regresar solo a casa porque su madre trabajaba arduamente para solventar a sus seis hijos.
Al convertirse en un adolescente, Julio tenía que seguir proveyendo para su familia, pero las amistades  y el vicio  del alcohol comenzaron  a cambiar su carácter.  Su mala actitud lo llevó al punto de golpear a su madre cuando regresaba ebrio a su casa. Por ello, prefería quedarse en la casa de sus amigos e incluso en la calle evitando problemas familiares.
Un accidente a los catorce años  lo marcó para toda la vida. Un día de fulbito con sus amigos,  la pelota fue a parar dentro de una casa abandonada. Al ingresar Julio, tuvo que saltar una pared de aproximadamente 2  metros, pero su salto no resultó.
Al caer se hirió la pierna izquierda, pero no le dio importancia. Su dolor era insistente y cada vez más fuerte. Su madre lo llevó a una persona que corregía problemas óseos, quien les pidió que recurran a un médico porque la cabeza del fémur estaba destrozada.
Nunca creyó que este golpe le ocasionaría tanto daño pues fue sometido a una cirugía y se mantuvo en el hospital por seis meses. Esto ocasionó que la pierna derecha, que estaba enyesada durante todo ese tiempo se diferenciara de la otra por 2 centímetros.
Este hecho no ocasionó que Julio siga siendo el joven inquieto e intrépido y menos que le afectaran lo que le diga la gente.
Su tío, Neftalí Gamonal,  de fe evangélica, siempre compartía  la Biblia con su familia, poco a poco la Palabra de Dios fue sembrada en su corazón.
Un nuevo accidente hizo que Julio clamara a Dios con todo su corazón. Al estar en el río Huallaga, no  creyó que un mal paso casi le costaría la vida. 
Al estar ahogándose en aquel río con mucha desesperación comenzó a decirle a Dios: “Si tu existes, si tu tienes poder, aquí está tu oportunidad para que me demuestres que existes”.
Al terminar sus palabras, inexplicablemente dos manos los jalaron hasta la superficie. Al encontrarse en la orilla y al no ver a nadie  entendió  y pensó que era “el Dios de su tío”. Pero este accidente  no logró un cambio completo en él y al poco tiempo siguió con una vida poco reflexiva.
Era el año 84 cuando un grupo de cristianos le predicaron la palabra de Dios a su madre y ella no dudo en entregarse a Cristo.  Al ser la primera cristiana en casa recibió el  constante rechazo por parte sus hijos.
Julio se asombraba del cambio de su madre; no obstante, Julio le decía que ese camino era absurdo, pero orara por él “para que Dios lo cambiara”.
Hasta que Dios habló al joven Julio, un día que estaba ebrio mostrándole su misericordia diciéndole: “Julio yo te amo, yo existo, tú te pierdes porque quieres”. Esa voz lo conmociono y los efectos de licor desaparecieron.
El cambio
 Para ese entontes su madre había dado la sala de su casa para realizar cultos los domingos y ante su lucha de salir o no de su dormitorio para escuchar al predicador pensó:  “tiene que ser hoy porque si no nuca me voy a convertir”
Al final de la predicación el pastor le dijo directamente a Julio: “Hermanito ¿te quieres convertir?”,  y así recibió a Jesucristo en su vida.
Al día siguiente,  el cambio en la vida de Julio se reflejó en su conducta, en su forma de hablar y su proceder. Dios había llegado a su vida. Nunca más volvió a sentir amargura, ese día encontró  la paz y  la armonía que tanto necesitaba. 
Comenzó a dejar poco a poco su trabajo, al sentir en su corazón un deseo ardiente por servir a Dios en su obra.  Aún pese   a   que  sus amigos y familiares le decían que estaba “perdiendo su tiempo”.

Fuente: Movimiento Misionero Mundial

JESÚS EL QUE AMA MI ALMA


jueves, 8 de noviembre de 2012

“Cristo me hizo una nueva persona”


 Alexander Lusquiños, vivió  desde pequeño en el conflictivo sector limeño denominado “La Huerta Perdida” en Barrios Altos. Desde temprana edad recibió el rechazo por parte de su padre, quien inclusive renegaba consigo mismo por el color de piel que había heredado.
Ante el descuido  de sus padres, fue criado por una tía que tenía 16 hijos.  Estos muchachos discriminaban a Alexander  reiterándole interminablemente que era un chico de color, tratándolo  como un criado.
Pasado algún tiempo se enteró que su padre y su tía estaban envueltos en la venta de drogas y dijo en su corazón: “Yo no quiero ser un drogadicto”. Pero sus propias fuerzas no pudieron con este vicio y poco después se vio involucrado en el.
A los 13 años abandonó la escuela, aún cuando era muy buen estudiante. Pero creyó que se podía vivir mejor con los amigos y conocidos, porque el ejemplo de su familia lo desilusionó  de tal manera  que terminó destruyendo su autoestima.
En plena adolescencia,  cayó en prisión por culpa de esos vicios que lo llevaron a la delincuencia. Fue allí que se aferró a ídolos hechos por el hombre, diciéndoles que nunca más iba a robar.
Pero no imaginó que luego de seis horas de haber dejado prisión olvidaría su promesa. Volvería a consumir por invitación de sus “amigos” otra vez esa sustancia que estaba dejándolo sin nada.
A pesar de que lloraba mucho, ante la impotencia de cambiar de vida,  entendió que había “algo” que lo inducia hacer esas cosas.
Alexander encontró trabajo como vigilante de un banco, pensando que con este empleo empezaría una nueva vida.  Sin embargo, casualmente en ese mismo lugar laboraban algunos policías que lo conocían y al verlo uniformado y con un revolver  a menudo se burlaban de él diciéndole: “Tu quieres asaltar el banco”.
Pero la ambición lo dominaba, llevándolo a preguntarse: ¿Por qué no asalto el banco? El siniestro proyecto se puso en marcha. Alexander juntó a un grupo de malhechores para efectuarlo.
 Entre sus contactos encontró a un amigo que no veía hace mucho,  quien le contó una gran noticia. Tras dos años en un centro de rehabilitación conoció a “alguien” que lo ayudó a cambiar su vida y lo invitó a conocerlo.
Es así como el protagonista de este testimonio  llegó a la iglesia del Movimiento Misionero Mundial, creyendo que el personaje que cambió a su amigo, lo cambiaría a él también. 
En su primera visita se asombró de cómo las personas lloraban de rodillas, alababan a Dios y pensó que todos los que asistían allí eran malos porque necesitaban el perdón divino.
No obstante, decidió volver al templo, surgiendo en él gusto por las alabanzas. Una noche sintió que Dios le hablaba a su vida por medio de Su Palabra. Tomó la decisión de entregarle su corazón a Cristo, cayó de rodillas ante el Señor, quien hizo la obra en su vida renovándola por completo.
El Señor le dio una esposa y lo levantó, bendiciéndolo hasta el día de hoy, convirtiéndolo en un hombre de provecho para la sociedad. Actualmente, labora en Bethel Telecomunicaciones, colaborando con la difusión del mensaje de Dios al mundo entero.

Fuente: Movimiento Misionero Mundial

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!

 Canción de alabanzas que honra a la Santísima Trinidad. Compuesta en el siglo XIX por Reginald Heber se ha convertido, con el paso de los años, en un tema universal presente en diversos actos de homenaje al Señor.
Fue escrito por Reginald Heber, un siervo de Jesucristo nacido en el Reino Unido en 1783, su letra, según algunos eruditos de la fe, parafrasea un pasaje bíblico donde el profeta Isaías vio al Señor sentado sobre un trono alto y sublime y exclamó: “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos” (Isaías 6:1-5). Este himno, que lleva por nombre coincidentemente “¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!”, es además un emblema del mundo evangélico y ensalza el Poder del Todopoderoso.

De algún modo, Heber, su creador, puso de manifiesto con su obra la presencia poderosa de Dios. Todo ocurrió en los inicios del siglo XIX, cuando se desempeñaba como pastor de Hodnet, una aldea ubicada en Shropshire, Inglaterra. Su único propósito fue escribir una canción que se pudiera entonar en el domingo de Trinidad, celebración que se conmemora ocho semanas después de la Semana Santa, y que sirviera para glorificar al Creador. Entonces, compuso un canto inmortal que presentó una revelación melódica de los principios eternos del cristianismo: Dios es tres en uno, es santísimo, y su creación refleja su gloria.

De familia adinerada, Reginald asistió a la universidad de Oxford, lugar en el que perfeccionó su creatividad, y recorrió Europa antes de convertirse en ministro de Dios. Su promoción al cuerpo de servidores de la fe cristiana ocurrió en 1807. A partir de ese instante estuvo al frente del templo evangélico de Hodnet durante dieciséis años. Y fue allí, en un remoto punto de la geografía inglesa, en el que este varón compuso más de cincuenta himnos evangélicos y desarrolló una prolífica obra literaria dedicada a Cristo en la que se destacó “Palestina”, un poema reimpreso varias veces, y un compendio del trabajo del estudioso Jeremy Taylor conocido como el “Shakespeare de los teólogos”.

El 1 de junio de 1823, cuarenta días después de cumplir cuarenta años de vida, Heber fue enviado a la India y cuatro meses más tarde se convirtió en el líder de la iglesia cristiana de Calcuta. Justamente, en “la Ciudad de los Palacios”, como se le conoce a la capital del estado indio, se consagró por completo a esparcir la Palabra del Dios Eterno y fundó templos y escuelas cristianas y visitó, en misión evangélica, una gran porción del suelo hindú. Sin embargo, en plenas labores misioneras, la muerte lo alcanzó el 3 de abril de 1826 y se marchó al encuentro con Dios. Empero, su estela piadosa se quedó en territorio indio y aún hoy se le recuerda con mucho aprecio.

Tras su desaparición, Amelia Shipley, su viuda, recopiló y reunió la amplísima obra poética de Reginald Heber y publicó una colección de cincuenta y siete canciones consagradas a Jesucristo. Dentro de ellas, evidentemente, se destacó de inmediato “¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!” y en el acto empezó a construir su propia historia. Una historia que, escrita en opinión de especialistas sobre la base de las palabras de Apocalipsis 4:8, deslumbra aún hoy y recuerda a los seguidores del Rey de reyes a través de sus estrofas.

CANTO POPULAR

“¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!”, traducido a varios idiomas desde su aparición, ha sabido volverse un canto popular y famoso. Así en 1953 fue empleada en la banda sonora de la película “Titanic”. Después, en 1982, el reconocido cantante evangélico Keith Green la incluyó en su producción “Canciones para el Pastor”. Posteriormente, en 2001, el grupo cristiano Hillsong United grabó una versión de este himno. Luego, en 2009, fue empleada en la adaptación televisiva de la obra “Cumbres Borrascosas” de Emily Brontë, y fue grabada por el pianista norteamericano Ronnie Milsap.

Fuente: Impacto Evángelistico

miércoles, 7 de noviembre de 2012

“Dios nos dio una nueva vida”


 Una esplendorosa boda  no siempre augura un matrimonio feliz. Miguel Argandoña, con solo un año de convivencia  empezó a llevar una vida de fiestas, salidas con amigos, resistiéndose a dejar atrás su soltería.
Mientras tanto, su esposa, Raquel ayudaba a muchas parejas a solucionar sus conflictos maritales mediante la psicología, pero lamentablemente, nunca pudo salvar su hogar.
Tras una fuerte discusión, Raquel no lo soportó más y echó a Miguel de casa, luego de que este llegará a su hogar en completo estado de ebriedad.
Él,  ya no quiso regresar a casa, decidió seguir su vida libertina mientras trabajaba en una mina. Es así que una tarde en el campamento, decidió escuchar una emisora para poder dormir. En el fondo de su ser tenía una angustia que no lo dejaba conseguir el sueño.
Mientras cambiaba el dial escuchó una frase que llamó profundamente su atención. Era un predicador que le decía: “No te das cuenta que necesitas a Dios”. Esa palabra tocó su vida, decidió ir en busca de su familia.
Recurrió a su jefe pidiéndole tres días libres para volver a su casa, este acepto y Miguel enrumbó a casa.
Fue tanta la alegría de Miguel que decidió salir a “festejar” con sus amigos; sin embargo estos nunca contestaron su llamada. Mientras su esposa (quien ya conocía a Cristo), oraba todos los días por él.
Con muchas dudas, Miguel tocó la puerta de su casa esperando reproches. “Cuando mi esposa abrió la puerta vi algo diferentes en ella”, cuenta nuestro hermano Miguel. Es así como ella lo invita a un lugar diferente, un sitio que pronto cambiaría sus vida
El pensaba que saldrían a pasear o  a algún otro lado a “divertirse”,  pero grande fue su sorpresa cuando ingreso a una iglesia.
En medio de la fe se presentan las mayores pruebas
Pasaron cuatro meses y Miguel le entregó su vida a Cristo, el hogar volvió a unirse, pero una prueba final pondría a prueba la fe de la familia Argandoña.
Tras su conversión, Miguel sabía que su pecado traería consecuencias, la vida de libertinaje que había llevado le generaría un problema humanamente insuperable.
Poco después, Raquel salió embarazada y al realizarse un chequeo médico se entero que tenía VIH.
Al confirmar sus sospechas, Miguel sintió vergüenza y decidió caminar solo camino a casa. Pero ni bien salía del hospital, su esposa lo detuvo. “En vez de reprocharme  me dijo que si nuestra hora había llegado, de todas maneras nos iríamos con Cristo”, cuenta entre lagrimas Miguel.
Decidieron buscar la oración de su pastor, en ese entonces, Eugenio Masías, quien les relató que  un hombre en Estados Unidos fue sanado de la misma enfermedad. “Dios puede sanarlos”, les dijo el hombre de Dios. Y así fue, el Todopoderoso lo hizo, ambos fueron sanos.
 Médicos, amigos y familiares no daban crédito a lo que sus ojos veían. Ambos fueron  bendecidos con más hijos y  actualmente pastorean la hermosa iglesia del Movimiento Misionero Mundial en Tarapoto, ganando más almas para Cristo.

Fuente: Impacto Evángelistico

Algo Mejor


 Cuando Dios borra algo en tu Vida
es porque va a escribir algo Mejor.
Apocalipsis 21:5
He aquí yo hago nuevas todas las cosas.

Romanos 8:28
“Y sabemos que para los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”
Proverbios 12:21
“Ninguna adversidad acontecerá al justo
 
1 de Tesalonicenses 5:18
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”
Isaías 55:8-9
“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”
Jeremías 29:11
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”

Fuente: Renuevo de Plenitud

martes, 6 de noviembre de 2012

“Cristo siempre llega a tiempo”

 Juan Carlos Arenas vivió su niñez y adolescencia  en el Centro de Lima, fue miembro de una familia de 5 hermanos. 
El mal ejemplo de su padre, quien había caído en la droga, hizo que el crea que la vida en pareja solo traería complicaciones a su existencia. “Llegue a la conclusión que no era necesario casarse  y que mejor era vivir con una mujer y luego otra y otra”, narra nuestro hermano.
Sin embargo, el oasis en su vida era su abuela, la amaba mucho, constantemente la visitaba. Juan Carlos asegura que ella fue quien lo motivó a alejarse  de las malas compañías que intentaban llevarlo por malos caminos.
 El tiempo de Dios
A los 18 años de edad, se vio en la necesidad de trabajar, llegando a laborar en la empresa de un cristiano evangélico. Su jefe le predicaba la palabra de Dios, dándole citas bíblicas para que el joven Juan Carlos las pudiera leer en su casa.
El protagonista de este testimonio siempre se aferraba a sus creencias, pensando que “cambiar de religión” no era para él. “Yo tengo mi religión”, era la respuesta que Juan Carlos le daba a su jefe, quien solo quería presentarle la verdad del evangelio.
Sin embargo, al verificar que  lo que le decía el hermano era verdad, notó que en realidad no tenía a Dios en su corazón, advertía que su vida no tenía sentido.
Después de un año, llegó a la iglesia central del Movimiento Misionero Mundial, donde según cuenta “no sintió nada”, pero un inesperado anhelo de volver a ese templo empezó a surgir en su ser.
Al poco tiempo, en su segunda visita, luego del mensaje, decidió pasar al altar, donde le dijo a Dios: “Si tú existes cámbiame” y el Todopoderoso hizo la obra. “Me sentía el hombre más ligero del mundo, corría y lloraba agradecido”, relata emocionado.
Juan Carlos Arenas se dio cuenta que el Señor había hecho algo en él porque tras algunos días los improperios que salían de sus labios habían cesado  y  su mal comportamiento cambiaba de manera milagrosa. “Ya no me atraían las cosas del mundo, el Señor Jesús empezó a ocupar el primer lugar en mi corazón”, manifiesta.
Con el tiempo, Dios le permitió conocer a la que ahora es su esposa, la hermana Evelyn Jirón con la que tiene 4 hijos, que todos los días le alegran la vida.
Ahora, a los 30 años  puede decir: “Todo lo que tengo se lo debo a Dios, Cristo me ha cambiado, me ha bendecido, y ha prosperado a mi familia”.

Fuente: Movimiento Misionero Mundial

La Verdad del Fracaso

 Fracasar no significa que somos fracasados… lo que sí significa es que todavía no hemos triunfado.
Fracasar no significa que no hayamos logrado nada… lo que sí significa es que hemos aprendido algo.
Fracasar no significa que hemos sido unos tontos… lo que sí significa es que teníamos mucha fe.
Fracasar no significa que nos hemos desgraciado… lo que sí significa es que estuvimos dispuestos a intentarlo.
 Fracasar no significa que no tenemos lo que se necesita… lo que sí significa es que necesitamos hacer algo de manera diferente.
Fracasar no significa que somos inferiores… lo que sí significa es que no somos perfectos.
Fracasar no significa que hemos desperdiciado nuestra vida… lo que sí significa es que tenemos una razón para comenzar
de nuevo.
Fracasar no significa que debiéramos rendirnos… lo que sí significa es que debemos intentarlo con más fuerza.
Fracasar no significa que nunca lo lograremos… lo que sí significa es que nos tomará un poquito más de tiempo.
Aún cuando tu caída haya sido desastrosa, recuerda que Dios saca provecho de todo, si con mi corazón humilde, reconozco y me dejo guiar por su mano poderosa.
Dios me libró de caer en la tumba;¡estoy vivo y disfruto de la luz! Job 33:28
Sólo una cosa te pido: si acaso llego a caer, no les concedas el gusto de burlarse de mí. Salmo 38:16
Yo estuve a punto de caer,y poco me faltó para que resbalara. Salmo 73:2

 Reflexiones – Renuevo.net

lunes, 5 de noviembre de 2012

“Todos tenemos una vida con propósito”



 Millones de personas en el mundo no le encuentran un real sentido a sus vidas, pero son pocos los que saben que Dios planificó su existencia desde el vientre materno.
Esta es la historia de Maira Orderes, una niña que creció en un hogar marcado por las carencias económicas, donde los gritos y regaños de su madre, Adelaida, eran cosa de todos los días.
Pero poco a poco esto fue cambiando, la familia Orderes empezó a asistir a un templo del Movimiento Misionero Mundial. Las discusiones disminuyeron y Maira sintió la diferencia de vivir con una familia cristiana.
No obstante, a poco de alcanzar la mayoría de edad, las luchas típicas de la adolescencia empezaron a agobiarla. Sentía que su madre y hermanas no la comprendían, inclusive pensaba recurrentemente en vivir sola.
La prueba
Pero lo peor estaba por venir. Cierto día escuchó una conversación en la que Adelaida confesaba que pensó abortar a Maira. Esto le cayó como un baldazo de agua fría, llevándola a una insipiente rebeldía.
Maira iba a ser el tercer aborto de Adelaida, pero no sucedió porque su tío se opuso a que su hermana cometa un nuevo crimen.
Desde ese día, la protagonista de esta historia asistía a regañadientes al Templo. Sin embargo, una noche el sentido de su vida cambiaría.
Vida en Cristo
El mensaje que escuchó provocó un giro de 180 grados en su vida. El predicador dijo que Dios conocía a cada ser humano desde antes de su existencia y que para todos había un propósito especial.
Fue así que Maira comprendió que su llegada al mundo no era en vano, que lo que hizo e intentó hacer su madre fue en una época en la que ella no conocía a Cristo.
No tardó en correr hacía el altar y arrodillarse pidiéndole perdón a Dios por su resentimiento. Desde ese día perdonó a Adelaida.
Actualmente sabe que El Creador tiene un plan sobrenatural con ella, testifica que nadie nace por casualidad y que todos tenemos una vida con propósito.

Fuente: Movimiento Misionero Mundial

Dios esta aqui- Tan cierto como el aire que respiras




 "Yo estoy con ustedes todos los dias hasta el fin del mundo" Mateo 28:19

sábado, 3 de noviembre de 2012

Jesús : El verdadero escape a la libertad


 El pastor Marcos Carbajo cuenta el milagro que obró Dios en su vida. Su existencia fue marcada desde muy niño por la separación de sus padres, acto que inclusive afectó su salud. Desde pequeño se entristecía mucho por la situación de su familia. A pesar de esto, obtenía buenas calificaciones en la escuela.
Sin embargo, al ver que sus  padres no se reconciliaban, los azules en la libreta paulatinamente se convertían en rojos.  Es así, que el joven Marcos se refugió en las malas amistades haciéndolo  incursionar en el uso de armas y en los asaltos.
Pese a su mal comportamiento, logró ingresar al Ejército Peruano llegando a alcanzar el rango de suboficial; lamentablemente, las malas juntas y las drogas ya se habían apoderado de él, abandonando las fuerzas armadas.
Con el paso del tiempo, ingresó en varias oportunidades el Penal de Lurigancho donde le predicaron la palabra de Dios, pero él no quiso aceptarla porque tendría de dejar lo malo, resistiendo el cambio.
La obtención de la verdadera libertad
Posteriormente, el hoy pastor Marcos obtuvo libertad, empezando a participar en un Centro de Rehabilitación, donde llegó a ocupar cargo de sub-director. Allí, conoció al pastor Ricardo Cueto, quien iba una vez a la semana a ese recinto llevando el evangelio.
Una discusión con el director del centro, despertó su anhelo por el Señor. Su superior enviaba a los jóvenes a jugar fulbito para que no escuchen al pastor que llegaba a ese lugar llevando la Palabra de Dios, esta actitud, indignó a Marcos.
De esta manera, el ahora Siervo de Dios, nota que ya no tenía atracción por los actos delincuenciales, empezaba a sentir que su vida no era la misma. El Señor también lo libertó de las drogas. El, junto al pastor Cueto iniciaron una hermosa tarea, llevando el mensaje bíblico a personas rechazadas por la sociedad, pero aceptas por Cristo.
Hoy es un hombre nuevo y fiel al Señor. Quien lo honró colocándolo frente a la iglesia del Movimiento Misionero Mundial en el convulsionado Jirón Quilca en el centro de Lima, donde junto a su esposa encabezan una congregación que día a día trabaja rescatando almas para el Reino de los Cielos.

 Fuente: Movimiento Misionero Mundial

¿A quién intentas agradar hoy?



 Una vez, un joven estudió violín con un maestro de renombre mundial. Trabajó arduo durante varios años para perfeccionar su talento y al fin llegó el día cuando se le pidió que diera su primer importante recital en público, en la gran ciudad donde vivían ambos, él y su maestro.
Luego de cada selección que él presentaba con gran habilidad y pasión, el violinista parecía receloso ante los grandes aplausos que recibía, aun sabiendo que aquellos en la audiencia eran astutos en la música y no dados a aplaudir presentación alguna que no fuera de calidad superior. El joven actuaba como si no pudiera escuchar el aprecio que era derramado sobre él.

En el cierre del último número, los aplausos fueron estruendosos y se escucharon numerosos Bravos. No obstante, el talentoso joven violinista tenía sus ojos fijos en un solo lugar. Al fin, cuando un anciano en la primera fila del balcón sonrió y asintió con su cabeza en señal de aprobación, el joven se calmó y brilló con alivio y gozo.

¡Su maestro había alabado su trabajo! Los aplausos de miles no significaron nada hasta que él ganó la aprobación del maestro.
¿A quién intentas agradar hoy? Nunca podrás agradar a todos, decide agradar a Aquel que es más importante, tu Padre Dios. Mantén tus ojos en él y no fracasarás.

Perdonar quiere decir ceder tu derecho de castigar a otra persona.

Gálatas 1:10¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios?

Fuente: Tiempo de Esperanza 


viernes, 2 de noviembre de 2012

“Conocer a Cristo fue mi mayor logro”



El  hoy pastor Juan Llenque nunca pensó servir al Señor desde un altar.  Pero su historia no comienza de la noche a la mañana, Dios tuvo que sacarlo de una vida de perdición y angustia, mostrando una vez más su amor y misericordia para con los hombres.
Desde niño, vivió en un buen ambiente familiar, parecía que todo iba por buen camino. Juan fue muy aplicado en el colegio; se dedicaba íntegramente a sus labores estudiantiles, lo que generaba la admiración de sus profesores, familiares y de sus compañeros de salón.
Luego de ingresar a la universidad y gracias a sus estudios superiores desde muy joven  incursionó en su propio negocio. Pero, aunque aparentemente lo tenía todo, sentía que su felicidad no era completa.
Influenciado siempre por los amigos, tuvo una juventud llena de fiestas y aparente diversión. Pero ni bien cesaba la música, el baile y las copas se sumergía en una tristeza profunda, sin entender porqué.
Cercado por la tristeza, pensó que la felicidad se encontraba en el matrimonio, formando así su propio  hogar. Pasado los años y con dos hijos a cuestas, su vida conyugal comenzó a desmoronarse.
Por si mismo intentó encontrar las razones del mal momento que vivía, no solo en el hogar, sino que también en los negocios lo que generaba también inestabilidad económica en casa.
Tal fue su desesperación, que pensó en iniciar una nueva vida con otra familia.  “Pensé que eso solucionaría mis problemas”, relata el ahora pastor Llenque.  Fue así que ya no frecuentaba su casa, empezando una relación paralela.

El día de Dios

Sin embargo, un día en casa se encontró con una gran sorpresa. Tocaron a su puerta un grupo de hermanos procedentes de Chimbote que venían a Lima para la Convención Nacional del Movimiento Misionero Mundial, enviados por su hermano Diego, quien conocía al Señor. La reacción que entonces tuvo Juan fue de rabia, sintiendo que su hogar era invadido.
“Intenté mostrarles (a los hermanos) que todo iba bien en casa, así ellos le hablarían bien a mi hermano”, cuenta nuestro hermano Llenque.
Pero, mayor fue su asombro cuando sintió el amor que irradiaban los cristianos. Juan Llenque aceptó asistir a la convención en donde Dios hablaría a su vida.
Esa noche, entendió que “algo” no estaba andando bien, que de nada le sirvió tener posesiones, dinero, familia, andar en fiestas sino tenia a Cristo en el corazón.
“Al bajar las gradas para pasar al altar y recibir al Señor, sentí algo muy especial, mis cadenas se estaban rompiendo, el Señor estaba haciendo su obra en mi”, testifica el pastor. 
Al recibir a Cristo en su vida, empezó a pedir que esposa también pueda experimentar ese gran gozo que él sentía. Terminando la oración volteo anhelando verla y quedó impactado al  ver a pocos metros de su ubicación a su conyugue quebrantada ante Nuestro Señor Jesucristo. Los dos recibieron al Señor.
Hoy, con sus seis hijos le sirven al Cristo que cambió sus vidas. El reverendo Juan Llenque ahora pastorea la iglesia de La Corporación en el distrito limeño del Agustino y encabeza el área contable de Bethel Telecomunicaciones.

 Fuente: Movimiento Misionero Mundial

Conservar la amistad como un tesoro encontrado


 Lo normal es que nos guste tener amigos: el ser humano es social por naturaleza, crece y madura con el trato con otras personas. Y así como la familia nos proporciona fundamentalmente compañía, afecto cotidiano, apoyo incondicional, estabilidad emocional y una dimensión trascendental de la vida (un proyecto compartido, el progreso de nuestros hijos), los amigos aportan preferentemente aire fresco, diversidad, entretenimiento, la posibilidad de desarrollar aficiones y de comunicarnos en un ambiente de cordialidad y desenfado. Y, no pocas veces, la oportunidad de evadirnos de los problemas cotidianos.

Pero no todos los amigos son igual de importantes; hablemos hoy de esos que muestran interés por lo que nos ocurre, de los que siempre están dispuestos a aportarnos consejo, apoyo, cercanía y afecto; en otras palabras, los buenos amigos, los imprescindibles.
La mayor parte de nosotros tiene amigos, o los ha tenido. Pero, con el paso del tiempo, cambiamos de manera de ser, nos casamos y tenemos hijos y eso nos lleva a centrarnos en otras prioridades. Otros obstáculos son la distancia motivada, por ejemplo, por un cambio de residencia. Un posible freno más: compartir amigos con nuestra pareja y con sus amigos.
No se trata de tener muchos amigos, sino los suficientes para satisfacer nuestras necesidades de relación social
Además, conforme pasan los años, algunos tendemos a volvernos más reservados, egoístas, maniáticos o individualistas. Así, nos hacemos exigentes y menos abiertos, tolerantes y comprensivos, con lo que nos cuesta hacer nuevos amigos e incluso mantener los que teníamos.

Con lo fácil que es perder un amigo, qué difícil resulta recuperarlo, pensamos, como si la culpa no fuera nuestra. Pero sepamos que una persona que muestra capacidad para hacer nuevos amigos evidencia una apertura mental y una sociabilidad superiores a quien se ve incapaz para conseguirlo.

Dar y recibir

La amistad es una relación de reciprocidad. No vale que se quiera mantener una amistad con alguien, ambas personas han de desearlo y deben participar de un similar concepto de lo que significa la amistad y de la implicación que conlleva. Para reflexionar y para decidir sobre nuestras dudas, para admitir sin derrumbarnos las frustraciones y el dolor, necesitamos experiencias, conocimientos y seguridades que han provenir también de nuestro exterior y de nuestra familia.
Gracias a los amigos nos vamos conociendo, nos desarrollamos y tenemos la compañía necesaria para recorrer la vida sin miedo excesivo a las caídas, ya que actúan como amortiguador, como un punto de apoyo para seguir adelante. No con todos los amigos mantenemos la misma cercanía emocional. La diferencia estriba en cuánto y cómo compartimos, en el grado de implicación e intimidad en el que interactuamos. Las situaciones difíciles por las que todos pasamos se encargan de distinguir la calidad de nuestras amistades. Porque es muy habitual que amigos de toda la vida mantengan una relación superficial en la que compartir el tiempo de ocio es la única plasmación de la relación.
Por otro lado, la relación que mantenemos con los amigos es diferente a la de pareja, actúan en planos distintos de nuestra vida, complementarios pero difícilmente asimilables. Podemos compartir amigos con nuestra pareja, pero es mejor mantener algunos que sean exclusivamente nuestros.

Fuente: Tiempo de Esperanza.