lunes, 19 de noviembre de 2012

¿De dónde vino Dios? ¿Qué estaba haciendo Él antes que creara el universo?


 ¿De dónde vino Dios? Estas preguntas suponen que todo, incluso Dios, está sujeto a las limitaciones del tiempo y espacio, como lo está el hombre; que no hay nada fuera del tiempo y el espacio, una suposición que la comunidad científica ha puesto en duda y ha descartado desde la teoría de la relatividad de Alberto Einstein.
Einstein demostró que el tiempo en realidad se puede alterar, desacelerar, acelerar, cuando los objetos comienzan a viajar a velocidades muy altas. Esto sugeriría que el concepto común de que todas las cosas se originan y funcionan dentro del contexto de un tiempo y espacios fijos, que nada existe fuera del tiempo y el espacio, no es correcto por necesidad.
 
Aunque no se puede entender completamente, los hechos facilitan la aceptación de la enseñanza bíblica de que Dios existe fuera del tiempo y el espacio como los conocemos (Salmos 90:4; Colosenses 1:17; 2 Pedro 3:8). La aceptación de que Dios existe fuera del tiempo y el espacio como lo conocemos, deja sin sentido cualquier pregunta sobre su origen y sobre lo que Él estaba haciendo antes que creara lo que conocemos como el universo.
 
Estas preguntas podrían ser legítimas si Dios estuviera sujeto al tiempo y al espacio, pero no lo está. La Biblia enseña que Dios no está sujeto al tiempo y al espacio, y que Él no ha querido revelarnos (según nuestra perspectiva) todo lo que ocurrió antes que creara el universo.
  
Fuente: Movimiento Misionero Mundial